Lo que tu cuerpo realmente necesita (y no recibe)
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En algún momento de las últimas décadas dejamos de comer el animal entero.
Y eso podría ser uno de los mayores errores nutricionales de nuestro tiempo.
Porque no solo existe el filete, el solomillo y el ribeye.
Antes era algo natural:
- Hígado en la mesa del domingo
- Corazón en la cocina boliviana
- Riñones en el clásico pub británico
En Francia, el foie gras se considera una delicadeza.
En Latinoamérica, la lengua de res forma parte de la cocina cotidiana.
En la cocina asiática, los riñones, el estómago y los intestinos llegan al plato con total naturalidad.
Esto no es comida de pobreza.
Esto es inteligencia.
Un análisis de 2022 colocó las vísceras en la cima, medido por el contenido de micronutrientes por caloría, superando ampliamente a las verduras de hoja y otras fuentes de proteína. Esto no es un detalle. Es un cambio de paradigma.
El hígado es rico en vitaminas A y D, que regulan la defensa inmunitaria, el estado de ánimo y la integridad celular. La colina, también muy concentrada en el hígado, apoya comprobadamente la reparación hepática a nivel celular. Y luego está el corazón: el corazón de res contiene alrededor de 11 a 13 mg de coenzima Q10 por cada 100 g, tres a cuatro veces más que la carne muscular normal. La CoQ10 es el combustible de tus mitocondrias. Sin ella no hay producción de ATP, no hay energía.
Cuando tu cuerpo no recibe suficientes nutrientes, recurre al cortisol.
El cortisol desencadena la descomposición de proteínas musculares para obtener azúcar y energía.
Es un modo de emergencia bioquímico que desgasta el cuerpo a largo plazo.
Los órganos proporcionan exactamente los micronutrientes que contrarrestan esta reacción al estrés:
- Vitaminas B
- Retinol
- Cobre
- CoQ10
El retinol es responsable de una actividad tiroidea adecuada y, por tanto, esencial para una producción saludable de energía.
Menos cortisol. Más energía. Menos inflamación crónica.
Este estudio de 2023 muestra que la CoQ10 se encuentra especialmente concentrada en órganos metabólicamente activos como el corazón, el hígado y los riñones, justo donde la producción de energía y la síntesis de ATP en las mitocondrias están a pleno rendimiento.
El animal almacena sus compuestos más valiosos justo donde más los necesita. Y nosotros ya no comemos esas partes.
No tienes que comer hígado todos los días. Comienza con 100 a 150 g una vez por semana. El corazón puedes esconderlo perfectamente en guisos o boloñesa.
Y compra, si es posible, de ganado alimentado con pasto: el hígado de res alimentada con pasto aporta más fitonutrientes que el de ganado alimentado con cereales.
Tu abuela lo habría sabido.
Ahora tú también lo sabes.
Un saludo cordial
Tu equipo Raw Animal